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Comen como mínimo cuatro meses al año de los pastos
de la dehesa, convirtiéndose en el resto el pasto en un complemento
de su dieta de paja, alfalfa, avena, cebada, habas, soja y complementos
minerales.
La alimentación es austera y proporcionada al trabajo que
se le exige al caballo, siendo como es el cólico su mayor
enemigo.
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